El nunca me lo dijo...

Y allí estaba, como antes, como siempre, sentado en el balcón de la casa de mi madre pensando, de nuevo meditando, como buscando inspiración para volver a empezar, quizás es que soy un poco nostálgico o masoquista no se como definirlo pero siempre después de un final necesito recapitular y recordar todo cuanto ha pasado…

Era de noche y junto a el caminaba por las avenidas donde iba a desarrollarse al día siguiente el desfile del día del trabajador nunca me lo dijo pero yo sabia que buscaba con recelo como perro de caza algún rastro de los ñangaras, figuras nefastas de los movimientos sociales venezolanos que siendo mas adinerados que los patronos de turno se desgarraban las vestiduras por los ideales comunistas y se hacían llamar lideres del proletariado y al caer la noche se iban a sus lujosas mansiones a disfrutar de los altos salarios que les pagaba la embajada soviética, mientras el y yo seguíamos caminando siempre alerta recibiendo los informes del servicio secreto nunca me lo dijo pero yo lo sabia, el servicio secreto estaba en todas partes, años antes haciendo la misma faena antes del desfile me había llamado la atención que los sonidistas, guindadores de pancartas y en algunos casos borrachitos de esquina llevaran bajo sus ropas además de los equipos típicos de sus quehaceres, radios de largo alcance, pistolas automáticas y además emanaban un poderoso olor a perfume francés, allí supe que era lo que en realidad hacían, ir esa noche con el me encantaba veía emocionado a los perros entrenados olfateando todo, buscando las bombas de fabricación casera que los ñangaras se empeñaban en poner año tras año en los mismos sitios de siempre, era como si desearan ser descubiertos o quizás no deseaban hacerle daño a nadie, aunque un día la colocaron donde menos se lo esperaba…

Eran las diez y media de la noche y ya el me había dejado en la casa de mi madre, en aquellos años uno podía dejar su coche estacionado en las afueras de las casas el tenia un Ford 300 de dos pasajeros tan pequeño que todos los sábados tenia que salir a buscar a algunos amigos, por que los mamadores de gallo de la cuadra lo habían cargado y habiéndolo pasado por encima de la pequeña barda se lo habían colocado atravesado en el jardín del vecino, que tiempos aquellos seguramente hoy también lo habrían cargado pero no para gastarle una broma si no para montarlo en una camioneta y robárselo, el llego a su casa descendió del auto y se encamino hacia la puerta de entrada cuando se disponía a meter la lave en la cerradura de la puerta se escucho una fuerte explosión a sus espaldas, siempre estaba armado el nunca me lo dijo pero yo sabia que guardaba una navaja automática el bolsillo derecho del saco y además llevaba un revolver 38 pequeñito de cinco disparos en el tobillo, su respuesta fue inmediata mientras se agachaba, su mano izquierda entraba en el bolsillo del saco y su mano derecha desenfundaba la pistola que llevaba en el tobillo así agachado dio un giro de 180 grados y quedo de espaldas a la puerta con los brazos extendidos la mano izquierda sostenía la navaja cuyo filo contrastaba con el negro perlado del revolver que empuñado en su mano derecha era firmemente sostenida apoyándose sobre la izquierda, en el ambiente un fuerte olor a pólvora acompañaba la espesa nube que cubría el lugar se levanto despacio, dio un paso y vio como su pequeño automóvil retornaba a la calle desde el cielo atraído por la fuerza de gravedad…

…era la primera vez que trataban directamente de matarlo,

Al día siguiente no me dijo lo que había pasado y después de un delicioso desayuno rico en carbohidratos y grasas saturadas, Seguimos caminando hasta llegar al sitio donde horas mas tarde seria instalada la tarima, todo estaba tomado por la casa militar, el se dirigió a uno de los oficiales y le pregunto que quien estaba a cargo y el oficial lo remitió a un superior, que hacen ustedes aquí, le pregunto, cuidando, estamos asegurando el sitio, el soltó una carcajada y le dijo ustedes no saben cuidar solo cierran tres cuadras a la redonda y no dejan pasar a nadie son incapaces de cuidar a alguien cuerpo a cuerpo, esto es un desfile, es de los trabajadores, si el presidente no puede venir a caminar junto a los trabajadores entonces que no venga, el militar anonadado con la autoridad con que el le había hablado le respondió: yo no le puedo decir eso al presidente , el frunció el ceño y le dijo: entonces se lo digo yo…

La casa militar se retiro de inmediato y allí donde antes estaba un militar ahora, estaba ella sonriendo, dios que risa mas bella y que rostro mas encantador se acerco a el, lo tomo por el brazo el le dijo doctor yo vendo estas cintas y estas medallas me puedo quedar aquí es que si me voy y vuelvo mañana seguro me quitan el puesto, el podría ser duro e implacable, pero ante todo era un caballero tenia una especial debilidad por las niñas de ojos claros, claro muchachita si me prometes que vas a estar bien aquí te puedes quedar, ella hizo un gesto en señal de gracias y se puso a acomodar su puesto, la verdad no era preciosa pero tenia algo en sus maneras que me impedían quitarle la vista de encima, como alguien tan dulce con tan buen vocabulario y con ese olor tan divino podría ser una vendedora ambulante, no lo entendía, era como mis amigas del country pero llena de vida y realidad, mientras el giraba las ultimas instrucciones yo me acerque a ella, no podía evitarlo le dije -hola como estas…- -bien, feliz- me dijo, -si- le respondí -a que se debe tanta felicidad- le pregunte,- a que viniste a hablarme-, me impacto, reaccione rápido y le dije -no vine a hablarte vine, a hacerte feliz- la desubique, no sabia que responder, me tomo el rostro con sus dos manos y me dijo -eres el primer hombre que se me acerca con mas de dos frases inteligentes para decirme-, nos reímos, su risa de verdad que era preciosa, llena de luz, de vida, estas mas gordo que el año pasado-me increpo, -si- le dije -la buena vida supongo- aunque tu e ves mucho mejor-, en realidad quiero decir como que mas mujer-, si puede ser, respondió- tu y yo tenemos la misma edad pero la mujer se desarrolla mas rápido que el hombre, ahora yo tengo senos y tu tienes barriga-, arrancamos a reír, era encantadora, -como te llamas- Dulce- dijo -y tu ¿--Daniel- le respondí, allí mi mirada se cruzo con la de el y entendí su mensaje “vámonos”, dulce, la llame, quiero volverte a ver, mañana -voy a estar aquí me indico, chao nos despedimos y así feliz y enamorado me fui con el, por entre las calles y los kioscos y ella quedo allí arreglando sus cintas y sus cabellos…

Eran las seis y media de la mañana, los días del desfile el siempre venia a buscarme a las seis en punto, estaba impaciente, ya me había consumido las seis tazas de café que colaba automáticamente la cafetera eléctrica a las cinco y media, tal y como el la había programado para que tomáramos café recién colado, al momento de salir, el nunca me lo dijo pero yo sabia que esa mañana lo habían citado en el palacio de gobierno por el incidente con la casa militar, llegamos a palacio y enseguida nos condujeron a la Suite Japonesa, a través de un ascensor que por la cantidad de equipos de protección que tenia entendí que era el del presidente, entramos y el presidente lo miro a los ojos, se paro a escasos centímetros de el sus narices casi se rozaban y le pregunto. dicen que tienes algo que decirme, eran dos hombres duros, curtidos y formados en las luchas anti castristas, podían frenar un disparo con la fuerza de su mirada, el dio un paso al frente, entre ellos no había espacio ni para una hormiga, la escolta civil desenfundo sus armas y le apuntaron con los martillos armados y los dedos en el gatillo, el sonrió sin quitarle la mirada al presidente y le dijo: ahora necesitas a estos muchachitos para defenderte, el presidente sonrió también y le dijo que crees que tengo en mi mano derecha apuntándole a tus bolas y el poniéndose serio le dijo, lo mismo que yo tengo yo en mi mano apuntándole a las tuyas, se unieron en una sonora carcajada, los escolta no sabían que hacer, ambos se abrazaron dándose unas sonoras palmadas en la espalda, descansen dijo el presidente este señor es mi amigo, mi hermano…

Coño chico, es que tu eres muy arrecho,le dijo el presidente yo quiero ir al desfile, pero es que estos carazos no me permiten estar cerca de la gente-, -tu eres el presidente-, le respondió el, -tu eres el que manda-, no es tan fácil la misión de ellos es defenderme aun en contra de mi voluntad-, el hizo un gesto de resignación, se recostó del espaldar del asiento y le dijo: te acuerdas cuando marchábamos y los ñangaras se colaban entre los nuestros para jodernos…, claro como no recordarlo, respondió el presidente te acuerdas que íbamos disfrazados y cuando menos lo esperaban salías de una esquina cercana a la tarima y yo me subía a la tarima y anunciaba que estabas por la esquina de pajaritos y los ñangaras salían disparados a tratar de atraparte en la baralt y enseguida los nuestros tomaban el frente de la tarima y yo anunciaba . ahora compañeros con ustedes el máximo líder, y todo el pueblo se venia para la tarima impidiendo el paso de los ñangaras y tu dabas aquellos espectaculares discursos, te acuerdas, que tiempos aquellos, cuando nada nos hacia retroceder, seria bueno volver a vivir esos momentos… salimos del palacio directo a desfile al llegar al lugar donde minutos mas tarde comenzaría el desfile, hicimos la misma faena de la noche anterior, pero esta vez se detenía en cada esquina y le daba instrucciones a borrachos, pordioseros, policías y militares, de repente se detuvo en una tarjeteria y comenzó a mirar las tarjetas, se dedico a leer con cuidado las que hablaban de amor, ahora que lo pienso el era así, como aquel anaquel de tarjetas, duro, incólume, con su misión en la vida bien definida pero que estaba lleno de amor, amistad, ternura y familia, esperando que alguien tomara un pedazo de el para entregarlo con ilusión a otro, tomo una tarjeta y se acerco, el dependiente estaba realmente nervioso el le dijo me llevo esta tarjeta y si veo que pones un pie fuera de este local, te parto el culo, aquel dependiente era el dueño de una lujosa cadena de tarjeterias el nunca me lo dijo pero ese dependiente era el presidente del partido comunista en la capital y ademas pedofilo incurable, salimos de la tarjeteria, se detuvo y me dio la tarjeta fírmala , me dijo y se la entregas a Dulce cuando la veas, me quede en el sitio, solo el grito que me pego para hacerme caminar logro sacarme del asombro, como sabia el de Dulce si nunca estuvo cerca de nosotros, era imposible que escuchara nuestra conversación, apure el paso para alcanzarlo y caminamos hasta la tarima, no logre ubicar a dulce, había demasiada gente en un ir y venir desenfrenado, el me dijo quédate aquí y esperas a que yo regrese no dejes que nadie te quite de este sitio. Fue horrible, la gente caminaba de un lado a otro, lo vi a lo lejos se había cambiado de ropa un color totalmente opuesto al que cargaba cuando me fue a buscar, el nunca me lo dijo pero ya sabia que lo hacia para despistar a los ñangaras, sentí un zumbido en el oído y voltie , era Dulce que frotaba sus dedos a lado de mi oreja, se que mi rostro delato mi emoción por que vi como se dilataban sus pupilas de asombro y un precioso rosado cubrió sus mejillas, como estas me dijo, bien señorita y usted le respondí, tome la tarjeta saque mi bolígrafo de Tazmania y la firme, esto es para ti, ella la tomo , la abrió con desespero me dio un beso en los labios y se fue corriendo, hubiese querido salir detrás de ella, pero la orden había sido muy clara 2no dejes que nadie te quite de este sitio2, paso media hora aproximadamente, de repente el subió por la escalera como un cohete, ni siquiera me miro, fue increíble apenas puso un pie en la tarima la gente empezó a aplaudir y a gritar con una emoción digna de una estrella de rock, empezaron a gritar líder, líder, líder, solo su voz logro silenciar aquella algarabía, Que tal Compañeros, se escucho como un trueno por toda la avenida, tenia una poderosa voz, este día es nuestro día, es el día de la lucha, de las reivindicaciones, de la solidaridad, de la democracia es el día del único, invencible e incansable trabajador, es el día de los hombres y mujeres que harán grande a este país, es el día de los hombres y mujeres, libres, prósperos, demócratas y dignos de esta maravillosa tierra, es el día que decidimos ser dueños de nuestro destino, una ovación recorrió el lugar, líder, líder ,líder volvían a gritar, de repente prendió un cigarro y soltó una profusa bocanada, de nuevo volví a sentir el zumbido y por supuesto era ella de nuevo me tomo de la mano y me dijo vente conmigo, yo ya había cumplido había estado allí y no me había dejado quitar del sitio hasta que el llegara y el había llegado, así que me fui con ella, mientras caminaba escuche que el anunciaba que el presidente estaba saludando a los trabajadores en la plaza del centro y vi. como algunos sujetos de extraña apariencia corrían en dirección a la plaza, no me había alejado mucho cuando de nuevo su poderosa voz anunciaba que el presidente estaba en tarima y se iba a dirigir a todos los trabajadores, ella se detuvo me miro a los ojos y me dijo gracias por la tarjeta, eres muy sensible por lo que veo, trato, corazón, le respondí, por que me besaste, le pregunte, por que me lo pediste con tu mirada, se sonrío me tomo de la mano y me hizo correr hacia la plaza del centro, quedaba un banquito desocupado que increíble que en aquel mar de personas existiera un lugar donde sentarse, nos sentamos y empezamos a hablar de todo y de nada…